Los sulfatos (como el SLS y el SLES) son los que hacen que tu gel de baño haga espuma. También son los que dejan tu piel con una sensación de "limpieza chirriante", lo cual suena bien, pero no lo es.
Esa sensación chirriante significa que los aceites naturales de tu piel han sido eliminados. Cuando esto sucede, tu cuerpo sobrecompensa produciendo más queratina, la proteína exacta que causa esos pequeños bultos. Así que cuanto más te laves con productos ricos en sulfatos, peor se pondrá tu KP.
Qué buscar en su lugar: Una fórmula sin sulfatos ni jabón que limpie sin resecar.

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