Tus axilas albergan un microbioma complejo, una mezcla de bacterias, algunas de las cuales causan olor y otras que en realidad te mantienen con un olor neutro.
Los geles de ducha corporales antibacterianos agresivos eliminan todo indiscriminadamente. Esto acaba con las bacterias buenas que compiten de forma natural con las cepas que causan el mal olor. ¿El resultado? Una vez que el efecto antibacteriano desaparece (en cuestión de horas), las bacterias que causan el mal olor se repueblan más rápido porque no hay competencia.
Por eso, puedes ducharte por la mañana y oler mal al mediodía. Has creado las condiciones perfectas para que prosperen las bacterias equivocadas.
La solución: Usa un gel de ducha prebiótico que apoye el microbioma natural de tu piel en lugar de destruirlo. Esto mantiene el equilibrio de las bacterias bajo control durante todo el día.

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